
Sigo llorando, la vida no cesa y las lagrimas son una costumbre. Tal vez no merezca este dolor, pero no hay concesiones, estoy lamentándome y tengo que pagar mis errores. Siento que no comprendemos nuestra realidad, pero una lagrima es necesaria.
Los esfuerzo son reales, ¿ oh, no?.
Tomo el teléfono es mi único escape. Siempre habrá buenos consejos, pero no importa, las lagrimas fluyen y el corazón aún sufre.
