
Que triste es cuando un padre no está a tú lado, las preguntas y la incertidumbre abundan a diario, lo incomprensible nunca acaba, aunque ya me siento viejo sigo extrañándolo.
Difícil es ser padre cuando no te han dado la opción de compartir con él. Yo puedo entender la desunión de una pareja pero esto no es directamente proporcional con un hijo, este siempre va a extrañar al ausente y ni siquiera un millón de excusas pagaran la gran deuda. Resignación es la palabra creo, más el dolor nunca terminara.
Hace un tiempo atrás lo volví a ver y me di cuenta que el tiempo no borra el amor padre e hijo, lamentablemente ya nada es igual y hasta los abrazos son con dolor, las miradas son extrañas, el compartir es diferente, la vida me a puesto una coraza a la fuerza y ya no hay opción de sacarme este sentimiento.
Emrom



