sábado, 7 de febrero de 2009

domingo, 18 de enero de 2009

Hot Chip - Over and Over

Camino


Sé que estoy deteniendo mi marcha y mis pasos son más pausados y controlados, ya no corro a diestra y siniestra irreflexivamente, la perspectiva se ha apoderado de mi cuerpo y hoy gozo el paso del tiempo más pausadamente. Muchas veces corrí solo por correr sin darme cuenta que nadie me seguiría y que cada cual usa un camino distinto al otro, calzadas que divergen constantemente y se entrelazan solo en ciertas ocasiones. Somos parte de una gran autopista que posee miles de recovecos y salidas que muchas veces nos arrastra sin sentido ni lógica, votándonos o absorbiéndonos como un remolino esquivo y celoso.

Emrom

martes, 30 de diciembre de 2008

MGMT - Time to Pretend



A happy new year to all from the depths of my heart

Emrom

Bon Iver - Skinny Love

domingo, 7 de diciembre de 2008

Mañana de Diciembre


A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de Diciembre o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de un diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción "que a él tanto le gusta". A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu "iPod" o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.

A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: "El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno".

¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hija al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hija Daniela, una personita que como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, una niña que me hizo una pregunta una mañana cualquiera como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Tiempo de Amar


- Tengo cinco minutos para escribir

- Hay cuatro minutos para ir a comprar el pan y la mantequilla

- Me quedan tres minutos para ir a dejar a nuestra hija al colegio

- Faltan solo dos minutos para el comienzo de una nueva jornada laboral

- ….

- Luego de todo esto, tengo todo el tiempo del mundo para ti mi amor.



Emrom

domingo, 9 de noviembre de 2008

James - Say Something

Kings of Leon - Closer

Dreams


- Los sueños son los guardianes del dormir.
(Sigmund Freud)

- En los sueños anida el misterio de todo lo que hemos sido y todo lo que queremos ser.
(Alan Pinwood)

- ¿Y si soñaras con una rosa roja, y al despertar la vieras allí sobre tu almohada?
(Thomas de Quincey)

- El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.
(Friedrich Holderlin)

- Chaung Tsé soñó que era una mariposa, y al despertar no sabía si era él quien había soñado, o era la mariposa que ahora soñaba ser Chiang Tsé.
(Li Tsé)

- De razones vive el hombre, de sueños sobrevive.
(Miguel de Unamuno)